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DESDE MI VENTANA, comentario editorial

Por
Antonio Faundes M.
Director
Turismo Integral Noticias

 

 

 

A fines de diciembre de 2019, hace casi justo un año, llegaba desde China la noticia de que habían descubierto un peligroso virus, originado en murciélagos, que se transmitía rápidamente de persona a persona y que tenía todas las características para convertirse en una pandemia, de no mediar las medidas de prevención que lo pudieran retener en el país asiático…. Tenía un nombre raro para quienes no se manejaban en el tema: SARS COV 2 y provocaba la enfermedad COVID-19 (por Coronavirus 2019).

Apareció como una noticia más en la sección internacional de un informativo de televisión, no recuerdo si Canal 13 o TVN, y generó en los presentes esa noche más de algún comentario al tenor de «¡Chuta!»… «¿Será algo grave?»… Varios recordaron la gripe porcina que años antes nos asustó desde México pero que luego, afortunadamente, se diluyó y no provocó mayores problemas.

No ocurrió lo mismo con el SARS COV 2, o. simplemente, Coronavirus o Covid-19, como empezó a ser llamado por la gente. En pocos días, tras una normal celebración del Año Nuevo y deseos de un feliz 2020 (ilusos…), la noticia pasó a ser la más importante de cada noticiero, en especial desde que se informó que habían comenzado a aparecer contagiados en algunos países de Europa y cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó la alerta mundial de una posible pandemia si el virus se seguía expandiendo.

Y así fue, como lo hemos comprobado durante este difícil e insólito año. Fallaron todas las medidas de precaución, los tardíos cierres de fronteras y las clausuras de vuelos. Comenzaron los enclaustramientos en Inglaterra, Francia, España, Italia… China ya estaba con alto número de contagios y pronto se sumó Estados Unidos en América del Norte.

Para qué seguir… La pandemia se desató, Europa se estremeció con los elevados números de enfermos, hospitales colmados de pacientes y creciente cifra de fallecidos… Latinoamérica también se contagió con situaciones críticas en Ecuador y Bolivia…

Y comenzó a cambiar nuestra rutinaria vida de tantos años… Ir al trabajo, al colegio, a comprar al supermercado, a tomarse un café a media mañana… Todo quedó paralizado por el virus. Tuvimos que encerrarnos en nuestras casas, postergar viajes de descanso o de estudio y empezamos a acostumbrarnos a usar mascarillas y a saludar con el codo las pocas veces que salíamos, o para recibir las compras que hacíamos por internet.

Comenzamos a utilizar palabras que poco o nada frecuentábamos: cuarentena, permiso temporal, salvoconducto, contagios, delivery, cordón sanitario, aduana sanitaria, mascarilla, escudo facial, cloro gel, amonio cuaternario, lysoform, vacuna, cloroquina, etc., etc. Y a escuchar atentos cada mañana el informe Covid del día, con cifras de contagios y muertes que subían y subían.

Desde el encierro empezamos a comunicarnos por WhatsApp y llamados de voz, hasta que alguien le dio a uno el dato de Zoom, que servía para conversar y verse a la vez.. ¡Vernos ya era un avance, si no podíamos abrazarnos! También se comenzó a trabajar desde casa utilizando internet y las infaltables reuniones laborales se hacían por Zoom. Todos aprendimos a tele comunicarnos para romper el aislamiento de las cuarentenas. El arte y la cultura también se adecuaron al entorno virtual, no presencial.

Así pasó el año. Con encierros, aperturas, avances y retrocesos… Que convirtió en héroes a los trabajadores de la Salud, en especial a aquellos que combatían el virus, cuerpo a cuerpo, en la primera línea. Cayó Mañalich, llegó Paris… Surgió al Plan Paso a Paso, que más vueltas atrás que avances ha logrado y aquí estamos. Un fin de año semi encerrados, con alta incertidumbre acerca de lo que viene, pero con la esperanza que genera el inicio de las primeras vacunaciones masivas.

La economía sufrió los efectos de la paralización de las actividades productivas, la cesantía tuvo un incremento altísimo, las quiebras de empresas o cierres de negocios han sido también elevados, pese a la ayuda del Gobierno que, difícilmente, hubiera podido evitar la grave crisis. Especialmente la clase media ha sufrido el impacto de la caída en los ingresos, aunque el retiro del 10% de los fondos previsionales, en dos ocasiones, ha sido un salvavidas para hoy que afectará las pensiones del mañana.

Y el turismo… Nuestro turismo… Esta querida actividad que iba en alza año a año ha sido la más golpeada por el virus. Más bien, por las medidas tomadas para enfrentar la pandemia, por los cierres de fronteras, la suspensión de vuelos, por los toques de queda, por las cuarentenas completas y las de fin de semana, por el límite a la apertura de locales… Todo ha jugado en contra del turismo…

Y nuevamente aparece la vacuna como la única real esperanza de tiempos mejores… si es que los emprendedores y empresarios logran resistir hasta que una leve normalidad comience a expandirse como una ola gigante que cubre los cinco continentes. Esta vez no vendrá desde China. como el coronavirus, sino que surgirá desde todos lados, como un rocío fresco en el amanecer de un nuevo día post pandemia.

Nos quedamos con la esperanza y la visión de un mundo que empieza a reactivarse a nivel planetario para recuperar de a poco el tiempo perdido. Solo quedará el recuerdo de aquellos seres queridos que partieron producto de la Covid-19, miles de miles en todos los países, que no alcanzaron a resistir hasta la anhelada vacunación, y de aquellos médicos, enfermeras, auxiliares, técnicos, paramédicos, que también cayeron en la lucha contra el virus.

Su partida es el precio que la Humanidad tendrá que pagar para avanzar un paso más en la evolución hacia una sociedad más solidaria, menos consumista, más preocupada del planeta que nos acoge, más tecnologizada, pero asimismo, -esperemos que así sea-, más justa en todo sentido, menos violenta, más respetuosa de los unos y los otros, que pronuncie y viva con sinceridad los verbos Dar y Amar.

De lo contrario, no habremos aprendido nada y solo nos quedará esperar una próxima pandemia que, Dios no lo quiera, tal vez no tenga vacuna.