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RIO DE JANEIRO, Brasil.– La ciudad de Río de Janeiro se prepara para celebrar la tradicional fiesta de fuegos artificiales en la playa de Copacabana, con presencia multitudinaria aunque con algunas modificaciones.

Río de Janeiro

El gobierno de Eduardo Paes, alcalde de la ciudad de Río de Janeiro, estima que será la mayor fiesta de Reveillon de la historia

El Reveillon fue suspendido el año pasado por la pandemia y este fin de año sería la antesala del Carnaval, que no se celebró por la misma causa en su edición 2021 por primera vez en más de un siglo.

El gobierno de Río de Janeiro prevé distribuir 13 escenarios por toda la ciudad en la próxima víspera de Año Nuevo, tres de ellos en Copacabana y el resto en diversos puntos de la capital carioca como son el Boulevar Olímpico, en la vieja zona portuaria, la playa de Flamengo y otros ocho lugares.

El gobierno de Eduardo Paes, alcalde de la ciudad, estima que será la mayor fiesta de Reveillon de la historia, pero advirtió que todo dependerá de la situación epidemiológica.

A principios de agosto, la ciudad de Río de Janeiro presentó un plan para flexibilizar gradualmente las medidas restrictivas contra el COVID-19. El 2 de septiembre liberó los eventos en espacios abiertos y permitió la presencia del 50% del público en estadios, discotecas, clubes nocturnos, salas de conciertos y fiestas en espacios cerrados.

Río de Janeiro

La ciudad de Río de Janeiro se prepara para celebrar la tradicional fiesta de fuegos artificiales en la playa de Copacabana.

Desde abril, las tiendas, restaurantes, bares, shoppings y cines de todo el estado funcionan sin restricciones de horario, con el 40% de su capacidad. El estado de Río de Janeiro anunció que pretende exigir la vacunación a quienes quieran ingresar a espacios cerrados de acceso público.

En Salvador (Bahía), el gobierno municipal anunció la realización de una fiesta de cierre de año del 29 de diciembre al 2 de enero, con la intención de lanzar fuegos artificiales en distintos puntos de la costanera.

Las autoridades brasileñas exigen a los turistas sudamericanos la presentación de un test de COVID con resultado negativo, con una antelación de 72 horas, además de declaraciones juradas de salud. Los menores de 12 años acompañados por sus padres están exentos de la presentación de la prueba de PCR.

Fotos: Cortesía de RioTur.